Procura olvidarle

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Está un tanto acelerada. Desde primera hora, y tras dar un montón de vueltas en la cama, se levanta y comienza con su ritmo frenético de los últimos días. Aún no salió el sol, pero es incapaz de seguir durmiendo un rato más. Los nervios la comen por dentro y cada jornada que pasa, está más agotada, más tensa y más irascible. Si no tiene el síndrome de las piernas inquietas, ya se lo provoca ella misma con sus pensamientos.  En ocasiones la gustaría desaparecer, escurrirse por un hueco muy pequeño y que el mundo,  la gente, la dejara en paz.  Está aburrida de todo, profundamente apesadumbrada.

En casa ya no hay una mota de polvo en ninguno de los muebles. Los azulejos del baño brillan tanto que uno puede verse reflejado en ellos. El parquet brilla excesivamente, encerado hasta la saciedad, incluso en algún lugar resbala y hay que tener un profundo cuidado. La despensa, abarrotada como si el fin de los días fuera a llegar pronto, y la aspiradora suena todos los días, a eso de las diez de la mañana, molestando y produciendo agravios en el descanso de sus vecinos.  Aunque lo peor de todo, es la cantidad industrial de tapetes derivados de una compulsiva afición al encaje de bolillos y una sobresaturación de bizcochos caseros – a uno por cada dos días – que están poblando la mesa de la cocina a la espera de algún estomago que de buena cuenta de ellos.

Hoy, ha decidido hacer una lasaña vegetal. Cualquiera diría que va a comer sola, ya que está picando verdura como para un regimiento. Sin descanso, a un elevado ritmo. Pimientos, zanahoria, patata, calabacín y cebolla…; aunque antes de terminar con esta última unos goterones le salen de los ojos que no la permiten ver y acaba rebanándose el dedo.

Grita. Suelta el cuchillo sin saber donde va a parar. Vuelve a llorar, sin consuelo,  y se agarra el dedo muy fuerte, apretándolo con toda la rabia contenida que tiene dentro. Vuelve a gritar maldiciendo el nombre de  su novio que la acaba de abandonar. Acaba sentada en el suelo, con las manos puestas en la cara. El corazón le duele en ese momento más que cualquier herida superficial.

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4 thoughts on “Procura olvidarle

  1. Sabes, me gustó, y siento que incluso puede ser el comienzo e un gran cuento, algo así como que ella claro está así frenética, qué algo le pasa, y su comportamiento compulsivo comienza a dar que hablar en los vecinos y en el vecindario, luego poco a poco vas destilando lo de su novio, y bueno qué pase algo inesperado al final, como que todo está sucio porque vino un amante nuevo o qué se yo. Saludos

  2. Sabes que odio la plataforma en la que estás, es muy poco amigable, ya te dije, pero debo decir, Juan, que eres como que Lord Byron. Voluptuosidad es la palabra, que sólo mirar ese blog te compromete a la condenación eterna, te apoya. Escribes como todo un aristócrata del Ancien Regime transplantado a estos tiempos sobre los que pasamos

    • Bufff…por donde empiezo…, porque vaya tela de comentario. Lo de Lord Byron me lo habian dicho en el prologo de mi segundo libro de relatos y coincido plenamente. Lo de la plataforma, pues es bien cierto que el medio justifica como lo uses y la cantidad de gente a la que llegas recomienda su uso u por lo menos su usufructo jejeje…y ademas te da inmediatez a la hora de publicar… en serio gracias por tu comentario y por pasarte por aqui, sabes que eres muy bien recibido!!! 🙂

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