Nocturno

 

Los mejores bares de la ciudad para festejar tu cumpleaños

 

Sentado en un taburete,mientras el resto de la gente se está divirtiendo en la pista de baile, juega con un vaso de tubo apurando las últimas gotas de un gin-tonic, de última generación, que ya está caliente.

De vez en cuando levanta la cabeza mirando a ambos lados en busca de algo que le haga olvidar el dolor que siente por dentro, pero no lo encuentra. Llama de nuevo al camarero, y con dos leves toques en el culo del vaso, le insta a que le ponga otra dosis de aquel brebaje.

En el primer sorbo siente como alguien se ha acercado por la espalda. Se gira y comprueba que es una mujer mucho más joven que él. La sonríe complaciente, casi con picaresca. Medianamente real su esfuerzo. El camarero se acerca y ella pide un Margarita.

– Llevo un rato observándote… ¿Cómo alguien tan guapo está sólo? ¿Tienes problemas? – le dijo la mujer.

– Bueno, no estoy pasando un buen momento..-contestó él.

– Si quieres nos terminamos esta y te invito a otra en mi casa – le contestó mientras deslizada su dedo indice por los botones de su camisa.
El hombre miró en su interior, buscó y rebuscó en el corazón las ganas de tener una aventura, de pasar un buen rato junto a una bella mujer, pero los malos momentos vividos, la reciente ruptura matrimonial le hicieron desistir. En otra época no habría sido capaz de rechazar una oportunidad como aquella.

– No, creo que me hace menos daño esta ginebra de garrafón que las mujeres…, además no tengo mucho dinero…

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